Les contaré que un viejo amigo mío abogado, trabaja como docente de varias Universidades de la zona y realiza ciertos trabajos para un importante banco. Pues bien, un día me llama y me invita a su nuevo departamento, su nueva adquisición; con una vista espectacular hacia la bahía de Valparaíso y también hacia Viña, muy cómodo, con un buen sistema de seguridad, multicanchas, gimnasio, sauna, preciosos jardines y varias piscinas… un verdadero lujo. Incluso cuenta que había contratado el canal del fútbol, como amante de este deporte, para ver el campeonato nacional. Celebramos junto a otros amigos la felicidad que él sentía y esa noche regresé a mi casa con una sensación de alegría porque sentía que había conseguido cosas que eran un verdadero sueño.
Bueno, pasó el tiempo y nos juntamos nuevamente, pero noté que la alegría en su rostro había desaparecido por completo y que en cambio tenía gestos de una persona atormentada y preocupada por algo; me contó que su carga académica había llegado al tope y que estaba trabajando hasta los domingos para ver documentos del banco. Nada de lo que había conseguido hace un tiempo atrás, lo había podido disfrutar. Nunca se ha bañado en la piscina, tampoco ha utilizado el sauna, no ha bajado a jugar una pichanga en todos estos meses y para peor, no ha podido ver ningún partido en el canal de fútbol, ni menos ir a ver al Wanderito al estadio, el equipo de sus amores. Dos semanas después, cayó en el Hospital Clínico por un grave estrés. En ese momento le plantié la pregunta ¿y para qué? Uno nunca debe perder el sentido de la vida. Igual que nuestro organismo necesita momentos de actividad y otros de ocio y sueño, así las vacaciones y el tiempo libre son necesarios para la supervivencia estable de los seres humanos. Cada hombre tiene la posibilidad, o al menos experimenta la necesidad de vivir -sólo en algunos momentos- un tiempo en sí y fuera de sí, pero para sí mismo.
El Dalai Lama dice que todos los días se toma al menos una hora para estar solo y poder pensar. No sólo debemos esperar las vacaciones sino que diariamente debemos darnos pequeños placeres para hacer más eficaz nuestro rendimiento. Lamentablemente, algunas personas se sienten valoradas sólo en su actividad laboral y se sienten culpables cuando no trabajan.
La Organización Mundial de la Salud OMS, considera el tiempo de ocio algo esencial para el correcto desarrollo del ser humano. Básico para su equilibrio psíquico y social. Incluso se ha llegado a demostrar que el correcto disfrute de ese tiempo previene enfermedades, aumenta la creatividad y proporciona una mejor calidad de vida.
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