HABLEMOS DE...

Este Blog fue creado en respuesta a la inquietud y necesidad de poder debatir temas cotidianos que en la vida de cada uno, tienen mayor o menor importancia y dejo en este muro la impresión para que puedas opinar o agregar lo que desees.

sábado, 23 de enero de 2010

Hablemos del Destino

El regalo más grande que uno le puede dejar a los demás, es el ejemplo de tu propia vida. Les contaré una increíble historia donde claramente, muchas veces no sabemos a quién tenemos en frente por más sencilla y humilde sea su procedencia.


La historia comienza por ahí en el año 1900 más o menos, cuando un humilde y joven granjero escocés de apellido Fleming, que labraba los campos de su padre, tratando de ganarse la vida para su familia, de pronto escucha que desde del pantano cercano, salían unos gritos de auxilio. Se dirige corriendo a través de la espesa niebla y ve con horror que un niño está a punto de ahogarse en el traicionero lodo del pantano. Corre todo lo que puede para llegar hasta él, casi enterrado en el lodo, y tirándolo, logra salvarlo de una muerte lenta.


Unos días después, un coche se acerca a la granja del joven Fleming. Era de un acaudalado y respetado inglés el cual baja del carruaje, se acerca al granjero y con el impecable traje negro típico de la nobleza inglesa y una voz ronca, se presenta como el señor Churchill, el padre de aquel chico al que salvaron. -“Quiero recompensarle como sea por haber salvado la vida de mi hijo”-, dijo el noble británico. -“¡No señor!” exclamó el humilde agricultor, “no puedo aceptar una recompensa por haber hecho lo que cualquiera haría. No es motivo de premio, gracias señor.”


Durante el diálogo aparece un niño con la intención de averiguar con quién conversaba su padre. -“¿Es ese su hijo?” pregunta el inglés. -“Sí señor”, repuso Fleming lleno de orgullo. -“Le haré otra propuesta. Permítame pagarle a su hijo la mejor educación que pueda recibir en lo que desee, en agradecimiento por su heroica acción.” Dice el noble inglés. -“Está bien señor. Le acepto su ofrecimiento, por el bien del chico”.


Con el paso de los años, el hijo de Fleming se graduó, gracias a la subvención recibida por el inglés, en la Escuela de Medicina de Saint Mary’s Hospital en Londres y se convierte en un notorio y reconocido médico y científico a nivel mundial. Durante ese tiempo descubre La Penicilina. Este joven se llamaba Alexander Fleming.


Unos años después, el hijo de Churchill de aquél agradecido noble inglés, ya convertido en un poderosísimo y respetado político mundial. El joven inglés a quién habían salvado de chico de aquel pantano, cayó enfermo de una terrible pulmonía que casi lo lleva a la muerte. ¿Qué lo salvó? Un tratamiento con Penicilina. El nombre de este joven era Winston,
Sir Winston Churchill.

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