En estos días estamos viendo y viviendo nuevamente el drama de la educación chilena. Bombardeados de información al respecto, a través de la prensa escrita y televisión, no nos dejan reflexionar en lo que verdaderamente importa; utilizamos nuestro tiempo en contestar lo que plantea el gobierno, los errores comunicacionales de sus ministros o la prensa amarilla, como si estas cosas fueran distracciones permanentes para no tocar el tema de fondo.
Hace mucho tiempo que la educación municipalizada está en la UCI y lucha por mantenerse viva. Todo apunta a que definitivamente más temprano que tarde, ni los Municipios, ni el Estado se harán cargo de lo que alguna vez fue un compromiso y el derecho de la gente. Nada es casualidad. La educación se ha vuelto un excelente negocio para los privados; toda la gente lo sabe y lo comenta, pero no pensamos que hemos sido empujados silenciosamente hacia donde estamos. ¿Cuántas Escuelas han visto reducida su matrícula con la generación de Colegios particulares subvencionados? Sólo basta asomarse a la ventana de un segundo piso de una Escuela Municipalizada y al menos se pueden divisar un par de Colegios de esta naturaleza. Se repite la experiencia en las Universidades, donde en nuestra región con suerte habían 3 a 4 Universidades Estatales; ahora ¡Todo es Universidad!… pues lo mismo está sucediendo en la etapa escolar. Como lo dije anteriormente, no es casualidad, esto es una política generalizada donde esas decisiones fueron tomadas hace mucho tiempo. Nos quieren convencer haciendo el cambio de esta manera y ahora no sólo los niños de escasos recursos son los que pierden, sino también los profesores. Claro, era más difícil solucionar el problema de tener a 40 alumnos en la clase, tener una biblioteca numerosa y no que los mismos niños se vayan pasando el libro a medida que lo vayan leyendo y el profesor tomando pruebas por grupo, partiendo por quienes fueron los que tuvieron el libro en ese momento. En otras palabras, el Estado está eludiendo la responsabilidad de la educación chilena. ¿No es algo similar a lo que pasa en la familia?, que por el trabajo del padre y la madre y por las distintas preocupaciones, no le dan prioridad a estar con sus hijos para estudiar y educarlos, total es la tarea del colegio, cierto? También estamos eludiendo nuestra responsabilidad.
Lo único que nos faltaba era polemizar, culpar y ningunear a los profesores, quienes son los que tienen vocación, pasión por enseñar y aprender, inculcar valores que son los que nos hacen ser personas íntegras ante una sociedad, que a veces mucho quisiéramos cambiar. Ser profesor es tener un gran sentido de responsabilidad. El profesor debe ser consecuente con lo que hace, piensa y enseña, debe dar el ejemplo en todo momento. Yo me he hecho siempre esta pregunta: los que no somos educadores, ¿Somos capaces de vivir dando ejemplos de nuestra vida a los demás? ¿Somos capaces de soportar esa presión y esa gran responsabilidad de que nuestra vida sea un ejemplo?
Creo que esa respuesta sólo la sabe un buen profesor.
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