HABLEMOS DE...

Este Blog fue creado en respuesta a la inquietud y necesidad de poder debatir temas cotidianos que en la vida de cada uno, tienen mayor o menor importancia y dejo en este muro la impresión para que puedas opinar o agregar lo que desees.

martes, 22 de marzo de 2011

Hablemos de la pérdida del asombro

¿Cuándo fue la última vez que nos asombramos por algo? Es común escuchar “he perdido la capacidad de asombro”.
En la medida que vamos obteniendo más experiencia en distintos ámbitos de nuestra vida, vamos asumiendo una calidad de espectador pasivo, viendo cómo pasan las cosas desde un sendero paralelo, como sentado en la butaca del cine, por lo que la reacción de asombro, deja de tener espacio en nuestra vida, las cosas las vemos como un todo in divisorio. Todo parece evidente, perdemos la capacidad de admirar (sentir lo que nos rodea) y no somos actores de lo que sucede, ni menos protagonistas. Lo único que hacemos es estar al lado del camino, viendo como todo pasa, como dice Fito Páez. Hemos olvidado lo que realmente importa, lo trascendente, lo que da sentido a nuestro existir y no a nuestro vivir.
A diferencia de los niños, ellos tienen la mente abierta, no contaminada y para ellos todo es nuevo. Los adultos vamos perdiendo el interés en los detalles. Recién cuando algo nos falta, en ese momento apreciamos lo valioso que son los detalles de las cosas; en lugares correctos uno puede transformar radicalmente la calidad de sus relaciones y la propia vida. El asombro tiene por consecuencia el que nos preguntemos el porqué de las cosas. A veces se encuentran respuestas y otras no. Estos cuestionamientos nos permiten tratar de encontrar la verdad o esencia de las cosas y de las personas, nos permite profundizar en lo que sucede a nuestro alrededor, nos permite descubrir la bondad o maldad de los actos humanos, nos permite - a final de cuentas - el conocernos y comprendernos un poco más. La pérdida del asombro nos lleva a vivir de una manera superficial, contemplando sí, pero sin tomar parte activa, perdiendo consecuentemente la creatividad.
El adulto tiene que tratar de ser fiel al niño que fue. En los ojos de ese niño pervive la capacidad de asombro y el amor a todo lo que es pequeño, dulce y hospitalario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario