HABLEMOS DE...

Este Blog fue creado en respuesta a la inquietud y necesidad de poder debatir temas cotidianos que en la vida de cada uno, tienen mayor o menor importancia y dejo en este muro la impresión para que puedas opinar o agregar lo que desees.

martes, 22 de marzo de 2011

Hablemos de la nueva revolución

Seguramente al igual que usted, estuve con los miles de manifestantes que pedían que Mubarak dejara el poder, en un Egipto acostumbrado por décadas que él fuese el único que podía gobernar ese país. Nunca he visitado las pirámides, ni las momias faraónicas, no he caminado jamás por las calles de El Cairo, pero he sentido los gritos de millones de personas que se han revelado ante un dictador que se ha aferrado al poder y que hasta el último minuto buscó formas para impedir su derrocamiento.
Nunca antes se había hecho tan visible esta “nueva revolución”. Ya no es la revolución tecnológica que venimos escuchando desde principios de los 90’s, sino, la revolución de la información, que comenzó a masificarse desde el 98 y que este año el mundo pudo apreciar su real alcance. Jamás las ciudades distantes habían estado tan cerca como ahora; el twitter, facebook y los propios celulares a través de mensajes de textos, son las metralletas y explosivos de los 60’s y 70’s. Al pueblo, se le ha hecho un simbólico traspaso del poder, el quinto poder. No basta con cumplir con el derecho de sufragar cada 4 años por Presidente, Senadores, Diputados, Alcaldes y Concejales y entregarles en ese sufragio la confianza para que ellos representen a la ciudadanía; hoy, el tiempo es valioso y las promesas deben cumplirse, porque será la comunidad la que se organizará y enfrentará la injusticia cara a cara, sin pasar por trámites burocráticos, ni procedimientos legales, es la masa diseminada la que se agrupará y en pocas horas podrá cambiar su propia historia.
Hoy ya no necesitamos de grupos de guerrillas que vayan al frente, porque ellos también desvirtuaron los movimientos de liberación del mundo a lo largo de la historia. Los ciudadanos de a pie no los necesitamos.
Señoras y señores… hemos sido testigos de la muerte de la prensa como el cuarto poder del estado, donde tiranos y grupos de poder la han utilizado durante toda su historia para sus propios y mezquinos intereses.
Que tiemblen los tiranos, las autoridades amantes del poder por el poder, los tiempos cambiaron y los que no han entendido caerán como los dictadores del medio oriente.

Hablemos de la pérdida del asombro

¿Cuándo fue la última vez que nos asombramos por algo? Es común escuchar “he perdido la capacidad de asombro”.
En la medida que vamos obteniendo más experiencia en distintos ámbitos de nuestra vida, vamos asumiendo una calidad de espectador pasivo, viendo cómo pasan las cosas desde un sendero paralelo, como sentado en la butaca del cine, por lo que la reacción de asombro, deja de tener espacio en nuestra vida, las cosas las vemos como un todo in divisorio. Todo parece evidente, perdemos la capacidad de admirar (sentir lo que nos rodea) y no somos actores de lo que sucede, ni menos protagonistas. Lo único que hacemos es estar al lado del camino, viendo como todo pasa, como dice Fito Páez. Hemos olvidado lo que realmente importa, lo trascendente, lo que da sentido a nuestro existir y no a nuestro vivir.
A diferencia de los niños, ellos tienen la mente abierta, no contaminada y para ellos todo es nuevo. Los adultos vamos perdiendo el interés en los detalles. Recién cuando algo nos falta, en ese momento apreciamos lo valioso que son los detalles de las cosas; en lugares correctos uno puede transformar radicalmente la calidad de sus relaciones y la propia vida. El asombro tiene por consecuencia el que nos preguntemos el porqué de las cosas. A veces se encuentran respuestas y otras no. Estos cuestionamientos nos permiten tratar de encontrar la verdad o esencia de las cosas y de las personas, nos permite profundizar en lo que sucede a nuestro alrededor, nos permite descubrir la bondad o maldad de los actos humanos, nos permite - a final de cuentas - el conocernos y comprendernos un poco más. La pérdida del asombro nos lleva a vivir de una manera superficial, contemplando sí, pero sin tomar parte activa, perdiendo consecuentemente la creatividad.
El adulto tiene que tratar de ser fiel al niño que fue. En los ojos de ese niño pervive la capacidad de asombro y el amor a todo lo que es pequeño, dulce y hospitalario.